viernes, 14 de noviembre de 2014

EL RICO OLOR DE LOS BITS

Gracias a la tecnología, podemos ver las imágenes de los lugares más recónditos del mundo (y crear un mapa del mundo entre todos), escuchar los sonidos de todo el planeta (incluso consiguiendo que las personas sordas puedan volver a oír) y, últimamente, las máquinas también pueden comprender cómo nos sentimos. Pero, ¿qué sabe la tecnología del aroma del café que desayunamos, del aire fresco que entra por nuestra ventana por la mañana, del hedor de una alcantarilla o de nuestro propio perfume corporal?

"El olor está formado por aquellas moléculas que son volátiles, que se pueden evaporar a temperatura ambiente", explica Gonzalo Bailador, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid en el Centro de Domótica Integral, "y si los perros pueden ya identificar a las personas o detectar bombas a través del olor, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo con máquinas?"

Pero, ¿cómo nuestro olor puede convertirse en información que pueda ser analizada y que nos identifique? Se consigue a través de dos sistemas: espectrometría de masas y análisis diferencial de movilidad. Vayamos por partes.

La primera tarea es la de pasar el olor físico a datos. De eso se ha encargado SEADM. "Usamos un 'desorbedor' de manos, es decir, un sistema que libera los volátiles de la mano", nos explica Arturo Álvaro.

Después, un espectrómetro de masas comercial analiza los datos.Puede llegar a analizar 10.000 masas de moléculas, " las moléculas se introducen en el equipo y son ionizadas. Somos capaces de ver una señal en la masa correspondiente a cada molécula", nos explica Arturo Álvaro, investigador de la compañía.

Los resultados de la investigación fueron positivos: comprobaron que podían identificar a cada persona por su olor con una tasa de acierto del 85%. ¿Y para qué podría utilizarse? El objetivo sería emplear esta técnica como sistema de reconocimiento en los aeropuertos, según nos explica el investigador, que añade que es una tecnología que todavía está en pañales. "Aunque la huella dactilar tiene mucha seguridad, sí hemos descubierto que es difícil engañar con el olor, ya que hay unos patrones que se mantienen constantes". 

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